De pequeña, la bailarina mexicana Elisa Carrillo Cabrera vio un video del ballet “Bolero”, que el célebre coreógrafo Maurice Béjart realizó a partir de la música del compositor Maurice Ravel.
La partitura de Ravel fue escrita en 1928 y se construye a partir de una melodía simple que explora los diferentes timbres de la orquesta y sus combinaciones in crescendo, para finalmente romper en éxtasis sonoro. En paralelo, la coreografía de Béjart sitúa a un único personaje:Cada ensayo es un reto.
Es una pieza muy difícil, terminas muy cansado físicamente, es impresionante la energía que debes tener” , expresa la primera Latinoamericana que ha ganado los tres premios más importantes de la danza a nivel internacional: el Prix Benois de la Danse, el Alma de la Danza y el Festival Dance Open., una de las diez compañías de ballet más reconocidas en el mundo, y considera que es un momento ideal para interpretar esta pieza.Detalla que no hay un gran vestuario o decoración, más que una mesa.
“Yo misma, con el respeto que le tengo, creo que ahora estoy lista para interpretarla. A lo mejor hace 10 años técnicamente hubiera podido, pero no tendría esa energía, madurez. Además la preparación física no es nada más de hacer, es dar un sentido a cada paso y nota musical”, añade.