A lo mejor la ciencia todavía puede conseguir que te guste la cerveza. De momento, han visto cómo mejorar su sabor gracias a la genética.
Tras investigar varias cepas de la levadura, responsable de la obtención de la cerveza, estos científicos encontraron una que mostraba una gran resistencia a las presiones de CO2 altas. Una vez localizada, procedieron a analizar su genoma, en busca de esa diferencia genética que la hacía tan resistente en comparación a otras.
Encontraron que, con gran probabilidad, esta estaba en una mutación ubicada en el gen MDS3. Este contiene las instrucciones para la síntesis de una proteína que, precisamente, regula la producción de. Por lo tanto, tenía sentido que pudiera ser culpable de la resistencia de la levadura. Para comprobarlo, estos científicos procedieron a mutar artificialmente otras levaduras con ayuda de la herramienta. Esta es una especie de corta pega genético, ya que puede cortar el ADN en una secuencia concreta y, al pegar de nuevo, incluir variaciones en su secuencia. Tiene multitud de aplicaciones, desde evitar elEn este caso, no se trata de curar enfermedades, pero sí de hacernos la vida más sabrosa.